Mozart, terapia social y spa espiritual

En Canadá, el ayuntamiento de la ciudad de Edmonton, hace sonar por medio de altoparlantes cuartetos pera cuerda de Mozart, para evitar el desorden peatonal; se reporta que de hecho, también la venta de drogas ha disminuido.

La música al parecer tiene efectos considerables en las plantas, que experimentan crecimiento considerable si se les pone música. En Japón, una fabrica del tradicional licor de arroz o sake, dice producir una excelente levadura cuando se escucha Mozart. Esto también se conoce como el efecto mozart.

Científicos, médicos y neurolingüistas, alaban los benéficos de escuchar todos los días un determinado tipo de música:

El canto gregoriano, afirman, puesto durante una hora diaria, serían comparables a un gimnasio energético, restableciendo por medio de estados de relajación, una suerte de yoga. Este tipo de canto tiene un ritmo particular, aunque sus tiempos sean irregulares, lo que produce en el oyente el efecto de respiraciones pausadas que le enseñan a controlar su ritmo cerebral y cardiaco.

Del mismo modo la música del romanticismo como Schubert, Schumann, Tchaikovsky, Brahms, hacen que seamos mucho más sensibles a sentimientos compasivos y fraternos, ayudando a la convivencia y tolerancia.

El jazz puede der catalizador de los estados de ánimo, ayudando a salir de estados de depresión e incentivando la alegría por la vida. Esto es especialmente importante en casos de pacientes siquiátricos medicados constantemente con antidepresivos o con litio.

El rock, por otra parte, libera estados tensionantes, neutralizando el efecto de otros sonidos; cuando no estamos en disposición de escucharlos, puede generar estrés, dolores musculares y estados de gran ofuscación.

Según la medicina holística, que en los últimos años ha logrado un sincretismo entre distintas escuelas de medicina, existen distintas músicas para determinada parte del cuerpo. Según la teoría, la música para metales, fortalece las dolencias del sistema respiratorio; la música de maderas, hace lo propio con el hígado, revitalizándole durante estados de reposo o sueño; la música de agua, favorece los procesos renales, la hipertensión, hinchazones y problemas de oído; la de fuego, revitaliza el sistema circulatorio y el corazón, haciéndolo resistente; por último la música de tierra influye benéficamente sobre el bazo y páncreas, aumentando el apetito, los procesos digestivos y el llamado "chi" o "qui", que es en la medicina china, la energía del equilibrio de cada persona.


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